Por qué cada vez hay menos lectores

Breves - Pruébate

Descubre la importancia de generar hábitos de lectura.

Leer es un hábito que implica tiempo y dedicación y, en ocasiones, las actividades diarias nos impiden desarrollarlo. El primer paso para acercarse a la lectura es formularse la pregunta: ‘¿Para qué me sirve leer?’

Un texto, cualquiera que sea, cuenta una historia y cuando lees, tienes acceso a ellas. Puedes leer sobre química, matemáticas, literatura, biología o lo que quieras, que además de proporcionarte información, te permite comprender el mundo que te rodea. Este es el conocimiento que personas, a lo largo del tiempo, han plasmado en textos para que tengas acceso a él, y ahorrarte el aprendizaje de años para que puedas generar nuevos conocimientos a partir de su trabajo.

Si leer abre las puertas a todo este conocimiento, entonces ¿por qué las personas no leen o cada vez son menos los lectores?

A continuación encontrarás diez situaciones comunes por las que la gente no lee, así como soluciones para que tú, tus estudiantes, tus amigos o familiares comiencen a practicar y desarrollar el hábito de la lectura.

  1.    No tengo tiempo.

Sin duda es el dicho más popular. Para leer necesitas tiempo y, en muchas ocasiones, lo ocupas con trabajo u otras actividades. La solución a este problema es empezar con textos breves como cómics, novelas cortas o artículos de periódicos y revistas, y leerlos durante el ‘tiempo muerto’, esto es, cuando viajas en transporte público o esperas en la sala de un aeropuerto o clínica.

  1.    Son muchos libros.

A veces, una cantidad abrumadora de textos desanima, pero la vía más rápida para solucionar este problema es pedir un consejo. Expón tus gustos en un foro o con amigos que gusten de la lectura para que te orienten sobre la elección de los textos.

  1.    En mi casa no puedo leer.

El sitio donde se lee es un muy importante. Lo ideal es buscar lugares como bibliotecas, parques, cafeterías o espacios donde te sientas cómodo, tranquilo y concentrado para leer; es como encontrar tu santuario para la lectura.

  1.    Es muy difícil.

Tal vez, el tema puede ser complejo o no cuentas con los conocimientos previos que exige la lectura. En estos casos lo mejor es comenzar en un orden gradual, elegir los temas que conoces bien y que te gustan, e ir introduciéndote a nuevos temas conforme avanzas en tu lectura.

  1.    No le entiendo.

La manera en que está escrito un texto, aun cuando sea la lengua que hablas, puede dificultar la lectura, ya sea que se utilicen palabras técnicas o conceptos muy complejos. En este caso lo mejor es tener a la mano un diccionario e ir incorporando nuevo vocabulario a tu lenguaje, que te permita hacer lecturas cada vez más complicadas.

  1.    No quiero hacer la tarea.

Muchas veces, la lectura por compromiso te puede desalentar y producir sensaciones de aburrimiento u obligación. Leer debe ser una actividad entretenida, por lo que una solución es separar las lecturas que realizas por gusto, de las que necesitas leer, ya sea por tarea o encargo.

  1.    En mi casa no hay libros.

El ambiente en el que creces también influye mucho en los hábitos que desarrollas como lector. Si en tu casa no tenías libros a la mano, probablemente te lleve más tiempo acercarte a la lectura, pero nunca es demasiado tarde. Busca libros en bibliotecas o consulta a tus amigos; pregúntale a las personas que sí tuvieron acceso a libros desde pequeños cómo fue su acercamiento a la lectura, y comienza a desarrollar tu propio hábito.

  1.    Mis amigos no leen.

El tiempo que compartes con otras personas también influye en la forma en que te comportas, de manera que, es posible que si la gente cercana a ti no lee, tú no sientas la necesidad de hacerlo. El gusto por la lectura se comparte. La solución es buscar a tus compañeros de lectura, preguntando recomendaciones o experiencias con los libros. Posteriormente tú podrás compartirlo con otras personas y comenzar a generar lectores.

  1.    Están muy largos.

La cantidad de páginas de un libro, sobre todo cuando son muchas, desilusiona y desmotiva a cualquiera, pero no te dejes llevar por la cantidad, ya que en ocasiones, la lectura de un libro de cientos de páginas puede transcurrir tan rápido como un cómic. Ten paciencia, esta cualidad es de las principales en la lectura.  

  1. No me gusta leer.

Muchas veces, esta afirmación se hace incluso antes de haber si quiera tomado un libro, o por las malas experiencias derivadas de situaciones como las que se mencionaron anteriormente. Dale una oportunidad a la lectura, considera las soluciones de esta nota y sé perseverante. Recuerda que los hábitos se fomentan poco a poco y cuando menos lo notas, ya forman parte de tus actividades diarias.

Si alguna vez se te ha presentado una de estas situaciones cuando has intentado leer, piensa cuál puede ser el origen del problema, plantea una solución, motívate y comienza a trabajar en ello. Invita a tus amigos y familia, recuerda que la lectura es mejor cuando se comparte.

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