Razonamiento verbal

  • Ejercicio

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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Lea el texto y responda.


    Ilíada


    Dijo, y, blandiéndola, arrojó la pica, de luenga sombra.

    Y el esclarecido Héctor la vio venir de frente y la esquivó,

    pues previó la dirección y se agachó; y la broncínea pica pasó volando por encima y se clavó en el suelo. Palas Atenea la sacó
    y se la devolvió a Aquiles sin que Héctor, pastor de huestes,

    lo notara. Y Héctor dijo al intachable Pelida:

    «¡Has errado, Aquiles, semejante a los dioses!

    ¡No conocías gracias a Zeus sino contra lo que afirmabas! No has resultado ser más que un charlatán y un embustero

    que quería asustarme para hacerme olvidar la furia y el coraje.

    No será por la espalda y huyendo como me clavarás la pica;

    ¡en el pecho, según vaya furioso en derechura, húndemela,

    si es que el dios te lo ha otorgado! Mas esquiva mi pica

    broncínea primero: ¡ojalá se te meta entera en el cuerpo!

    La guerra se volvería más liviana para los troyanos

    con tu muerte, pues eres para ellos la peor calamidad.»



    Homero

    ¿A qué se refiere Aquiles cuando dice que corderos y lobos son enemigos naturales?

  • Lee el texto y responde de la pregunta

    El contador de cuentos

    -¿De dónde sacas tus cuentos?
    -Del pozo
    -¿Del pozo?
    -Sí, del pozo. Del fondo del pozo. Están revueltos con el agua, con las ranas y con las estrellas; pero hay que saber sacarlos...
    El contador de cuentos guarda silencio de enigma. Sentado sobre los adobes de la barda y balanceando al aire sus piernas de barro, mira de reojo a “la preguntona”.
    "La preguntona", es una niñita frágil, como de cera blanca: y crédula.
    El contador de cuentos sabe la importancia que sus embustes le han ganado entre la chiquillería de Palo Verde. Al final de los días, cuando empieza a parpadear la tarde, él se sienta en la barda que marca una raya paralela entre la milpa y el camino. Allí van todos los niños del pueblo a embaucarse con el milagro de su fantasía, plagada de campanas, de príncipes malos y de mendigos santos; de coyotes, de nahuales y de brujas.
    -Sabes- dice, como haciendo a “la preguntona” la merced de confiarle un secreto-. El pozo dice sus cuentos en las noches.
    Cuando hay luna es cuando se pueden sacar los más bonitos.
    -¿Y cómo los sacas?
    -¡Pues… nada! Me siento en el brocal y meto la cabeza dentro. Allí me estoy quietecito, mirando para abajo y escuchando, escuchando. Luego de estar así un rato puedo oír lo que el pozo dice…
    El auditorio contiene la respiración para que no se escape ni una sola de las palabras que el embustero hilvana.

    Carmen Báez

    En la oración “La preguntona” es una niñita frágil, como de cera: blanca y crédula, encontramos una relación...

  • Identifique la idea principal del texto.

    ¿Necesitas localizarme?

    El hombre que me vende jamón es la primera persona que se daría cuenta si estuviera muerta. La experiencia respalda esta afirmación.

    Cuando mi abuela murió inesperadamente hace tres años, me fui de París para asistir al funeral sin advertírselo a ninguno de los tenderos locales. Eso provocó que el vendedor de embutidos creyera que estaba muerta.

    Alarmado por mi ausencia continua, y consciente de mi ruta diaria de compras culinarias, fue de prisa con el encargado de la vinatería para ver si tenía noticias de mí.

    Catherine Down

  • Identifique la expresión que sea opuesta a la frase subrayada en el texto.

    Ciencia versus religión

    Puede que homo sapiens sea la especie más sesuda de todas, pero representamos solo una pequeña ramita, que surgió apenas ayer, de una única rama del arbusto de la vida, completamente arborescente. Este arbusto no presenta ninguna dirección preferente de crecimiento, mientras que nuestra rama de los vertebrados, relativamente pequeña, no es más que una entre muchas.

    Stephen Jay Gould

  • Ordene la secuencia de los acontecimientos.

    1. Estudió biología con una especialidad en paleontología en el Colegio Antioch y se doctoró como paleontólogo en la Universidad de Columbia en 1963. En la Universidad de Harvard tuvo varios cargos: profesor de geología y zoología, entre otros.
    2. En 1974 empezó a escribir una serie de ensayos para la revista Natural History del Museo Americano de Historia Natural, en una columna a la que llamó “Esta visión de la vida”, en homenaje a Charles Darwin. Gould se dedicó a hablar de ella en los 300 artículos que le publicó la revista a lo largo de 27 años.
    3. Stephen Jay Gould nació en la ciudad de Nueva York en 1941. Cuando tenía cinco años su padre lo llevó a visitar el Museo Americano de Historia Natural, y cuenta que ahí nació su interés por la paleontología; interés y pasión sólo comparables a los que le produjo toda su vida el béisbol.
    4. Un artículo (probablemente de los últimos) que publicó a raíz de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, empieza con esta cita de la Biblia: “Para todo existe una estación, y un tiempo para cada propósito bajo el cielo. Un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para sembrar y un tiempo par recoger lo que sembramos”.
    5. Su contribución más importante, luego de su especialidad, en el campo de la evolución fue lo que llamó “equilibrio puntuado”, teoría que desarrolló en 1972 con el paleontólogo Niles Eldredge. Ambos aseguran que el registro fósil demuestra que los organismos pasan por largos periodos de estabilidad que son rotos por breves lapsos en donde se dan enormes cambios evolutivos.