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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.
Lea el texto y responda.
La quimera del oro
Mientras descendían por el ribazo cojeando dolorosamente sucedió que el hombre que iba en cabeza se tambaleó entre el caos de rocas. Los dos estaban fatigados y débiles; sus rostros contraídos tenían aquella expresión de paciencia que confieren las privaciones largo tiempo soportadas. Iban pesadamente cargados, sujetas a sus hombros colgaban unas correas; otras correas pasaban sobre su frente y les ayudaban a sostener el fardo. Cada uno de los dos hombres llevaba un rifle y caminaba encorvado; los hombros hacia adelante, la cabeza inclinada, la vista clavada en el suelo.
—Me gustaría tener un par de los cartuchos que perdimos en nuestro escondrijo dijo el segundo hombre.
Su voz era inexpresiva. El otro no contestó.
Cruzaban ahora —el que había hablado pegado a los talones del otro— la corriente que espumeaba, lechosa, entre las rocas. No se habían quitado las botas, puesto que el agua estaba helada hasta el punto de que les dolían los tobillos y sus pies se entumecían. En algunos lugares el agua discurría contra sus rodillas y los dos vacilaban buscando dónde asentar el pie.
Jack London
¿Cuál es el sentido de la palabra “fardo” en el texto de Jack London?
Lea el fragmento y responda.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda
¿Cuál es el tipo de relación que se establece entre el amor y el olvido?
Identifique el hecho histórico más relevante del texto.
La tierra de Canaán
Amílcar Barca habría sido el más grande guerrero cartaginés de la historia si no hubiese existido su hijo, pues Aníbal lo superó totalmente. Se trata del caso de un padre notable seguido por un hijo más notable aún, combinación sin par en la historia con excepción de Filipo de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.
Aníbal demostró ser el más grande conductor de ejércitos que haya dado cualquier de los pueblos que podían hacer remontar sus antepasados a la vieja tierra de Canaán. No era solo que fuese un genio militar de primer orden -pocos en la historia lo igualaron y ninguno, quizá, lo superó (ni siquiera Alejandro)-, sino que tenía también el don de conquistar el amor de sus soldados. Vestía y vivía como un oficial corriente; era valiente en la batalla, afrontaba fríamente los peligros y era capaz de resistir sin quejarse todas las privaciones de una dura campaña. Formó un ejército con los grupos más dispares, unidos solamente por su liderazgo, los condujo durante años a través de victorias y penurias, y nunca, en ningún momento, hubo el más leve asomo de rebelión contra él.
Isaac Asimov
Los griegos
Durante la Edad Micénica, las armas se hacían con la aleación de cobre y estaño que llamamos bronce. Los héroes de La Ilíada arrojaban lanzas con puntas de bronce contra escudos de bronce y esgrimían espadas de bronce, según la cuidadosa descripción de Homero. El bronce era a la sazón el metal más duro del que disponían los griegos, y el período en que se usó en la guerra es llamado la Edad de Bronce.
El hierro era conocido por entonces y los hombres comprendieron que se lo podía tratar de tal modo que fuera más duro que el bronce. Pero no se conocían métodos para obtener hierro de los minerales que lo contenían, de manera que el único hierro disponible provenía del ocasional hallazgo de hierro metálico en la forma de un meteorito. Por eso, los micénicos lo consideraban un metal precioso.
¿Cuál es la conclusión del texto sobre el hierro?
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