En este intento has obtenido
0
Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.
Lea el texto y responda.
La quimera del oro
Mientras descendían por el ribazo cojeando dolorosamente sucedió que el hombre que iba en cabeza se tambaleó entre el caos de rocas. Los dos estaban fatigados y débiles; sus rostros contraídos tenían aquella expresión de paciencia que confieren las privaciones largo tiempo soportadas. Iban pesadamente cargados, sujetas a sus hombros colgaban unas correas; otras correas pasaban sobre su frente y les ayudaban a sostener el fardo. Cada uno de los dos hombres llevaba un rifle y caminaba encorvado; los hombros hacia adelante, la cabeza inclinada, la vista clavada en el suelo.
—Me gustaría tener un par de los cartuchos que perdimos en nuestro escondrijo dijo el segundo hombre.
Su voz era inexpresiva. El otro no contestó.
Cruzaban ahora —el que había hablado pegado a los talones del otro— la corriente que espumeaba, lechosa, entre las rocas. No se habían quitado las botas, puesto que el agua estaba helada hasta el punto de que les dolían los tobillos y sus pies se entumecían. En algunos lugares el agua discurría contra sus rodillas y los dos vacilaban buscando dónde asentar el pie.
Jack London
¿Cuál es el ambiente en el que caminan los dos hombres en la lectura de Jack London?
Identifique cómo describe el autor al cerebro humano.
Arte y ciencia
El cerebro humano es una máquina de ordenar el mundo. Entre la ensalada de sensaciones que recibe de los sentidos, el cerebro escoge sólo unos cuantos detalles para someterlos al análisis de la conciencia. Con esos detalles construye una imagen coherente de la realidad que nos permite actuar: esquivar peligros, procurarnos beneficios y placeres; en general, sobrevivir. La extraordinaria capacidad humana para desmenuzar el mundo, encontrarle sentido y anticipar vicisitudes -capacidad que tienen otros animales, pero menos desarrollada- fue la única arma que tuvieron nuestros antepasados primitivos para sobrevivir en un entorno poblado de depredadores más feroces y más fuertes que ellos. Todos hemos heredado esa capacidad.
De modo que cada cabeza es un mundo, pero sólo en los detalles superficiales. En el fondo, todos pensamos igual, y sería de esperarse que se note. El biólogo estadounidense Edward O. Wilson señala que, puesto que toda la cultura humana tiene como origen el cerebro, las fuentes de todo lo que hacemos habría que buscarlas en el funcionamiento de ese órgano. El origen común del arte y la ciencia, según Wilson y otros, está en la capacidad del cerebro de imponer orden en el caos de la experiencia, y en el placer que nos produce ejercitar esta función.
Sergio de Régules
Selecciona la opción que sustituya con un SINÓNIMO la palabra en mayúsculas.
Selecciona la opción cuyo significado es opuesto al de la palabra en negritas
Identifique el hecho que se infiere a partir de la lectura.
El universo de la astronomía
Los griegos, como otros pueblos de la Antigüedad, creían que los cuerpos celestes eran dioses, o al menos que cada uno de ellos estaba rigurosamente controlado por un dios o una diosa. Algunos, es verdad, pusieron en tela de juicio esta opinión: Anaxágoras, en tiempos de Pericles, sostenía que el Sol era una piedra incandescente y que la Luna estaba hecha de tierra. Pero fue enjuiciado por esta opinión y obligado a huir de Atenas. Es discutible que Platón o Aristóteles hayan sido tan racionalistas. Pero, entre los griegos, no fueron los más racionalistas los mejores astrónomos: fueron los pitagóricos, a quienes la superstición les sugirió hipótesis que resultaron buenas.
Bertrand Russell
O continúa con:
Si cuentas con un código de registro proporcionado por una Secretaría o Ministerio de educación ingrésalo aquí.
o puedes enviarnos mensaje directo a contacto@pruebat.org