Razonamiento verbal

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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Lea el texto y responda.

    Ilíada


    Dijo, y, blandiéndola, arrojó la pica, de luenga sombra.

    Y el esclarecido Héctor la vio venir de frente y la esquivó,

    pues previó la dirección y se agachó; y la broncínea pica pasó volando por encima y se clavó en el suelo. Palas Atenea la sacó
    y se la devolvió a Aquiles sin que Héctor, pastor de huestes,

    lo notara. Y Héctor dijo al intachable Pelida:

    «¡Has errado, Aquiles, semejante a los dioses!

    ¡No conocías gracias a Zeus sino contra lo que afirmabas! No has resultado ser más que un charlatán y un embustero

    que quería asustarme para hacerme olvidar la furia y el coraje.

    No será por la espalda y huyendo como me clavarás la pica;

    ¡en el pecho, según vaya furioso en derechura, húndemela,

    si es que el dios te lo ha otorgado! Mas esquiva mi pica

    broncínea primero: ¡ojalá se te meta entera en el cuerpo!

    La guerra se volvería más liviana para los troyanos

    con tu muerte, pues eres para ellos la peor calamidad.»



    Homero

    ¿Cuál es la postura de la diosa Palas en la batalla?

  • Identifique la expresión con significado similar a la frase subrayada.

    Ha dicho Cicerón a la hora de comparar dos momentos de la vida, que la temeridad es propia de la juventud; la prudencia, de la vejez.
  • Identifique el hecho histórico más relevante del texto.

    La tierra de Canaán

    Amílcar Barca habría sido el más grande guerrero cartaginés de la historia si no hubiese existido su hijo, pues Aníbal lo superó totalmente. Se trata del caso de un padre notable seguido por un hijo más notable aún, combinación sin par en la historia con excepción de Filipo de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.

    Aníbal demostró ser el más grande conductor de ejércitos que haya dado cualquier de los pueblos que podían hacer remontar sus antepasados a la vieja tierra de Canaán. No era solo que fuese un genio militar de primer orden -pocos en la historia lo igualaron y ninguno, quizá, lo superó (ni siquiera Alejandro)-, sino que tenía también el don de conquistar el amor de sus soldados. Vestía y vivía como un oficial corriente; era valiente en la batalla, afrontaba fríamente los peligros y era capaz de resistir sin quejarse todas las privaciones de una dura campaña. Formó un ejército con los grupos más dispares, unidos solamente por su liderazgo, los condujo durante años a través de victorias y penurias, y nunca, en ningún momento, hubo el más leve asomo de rebelión contra él.

    Isaac Asimov

  • Lea el texto y responda.


    La quimera del oro


    Mientras descendían por el ribazo cojeando dolorosamente sucedió que el hombre que iba en cabeza se tambaleó entre el caos de rocas. Los dos estaban fatigados y débiles; sus rostros contraídos tenían aquella expresión de paciencia que confieren las privaciones largo tiempo soportadas. Iban pesadamente cargados, sujetas a sus hombros colgaban unas correas; otras correas pasaban sobre su frente y les ayudaban a sostener el fardo. Cada uno de los dos hombres llevaba un rifle y caminaba encorvado; los hombros hacia adelante, la cabeza inclinada, la vista clavada en el suelo.


    —Me gustaría tener un par de los cartuchos que perdimos en nuestro escondrijo dijo el segundo hombre.


    Su voz era inexpresiva. El otro no contestó.


    Cruzaban ahora —el que había hablado pegado a los talones del otro— la corriente que espumeaba, lechosa, entre las rocas. No se habían quitado las botas, puesto que el agua estaba helada hasta el punto de que les dolían los tobillos y sus pies se entumecían. En algunos lugares el agua discurría contra sus rodillas y los dos vacilaban buscando dónde asentar el pie.


    Jack London

    ¿Cuál es la razón de que los hombres tienen una expresión de paciencia?

  • Lea el texto y responda.


    Los murciélagos, ¿héroes o villanos?


    En el siglo XIX y principios del XX, las grandes explotaciones (ranchos, estancias) de bovinos de Argentina, Brasil, México, Perú y Venezuela sufrían la pérdida de animales por una enfermedad que en Brasil llamaban peste das cadeiras, en México derriengue o derrengadera, y con otros nombres en distintos lugares. Los animales afectados por esta enfermedad fatal presentaban signos nerviosos como agitación, parálisis de los miembros posteriores que evolucionaba a parálisis generalizada, dificultad para respirar y deglutir, y respuesta exagerada a estímulos externos como luz, sonido, etcétera.


    Sin embargo, en aquella época no se conocía el origen de esta enfermedad. No fue sino hasta los años treinta del siglo XX que los estudios de investigadores latinoamericanos como Queiros Lima (1934), de Brasil, demostraron fehacientemente que esta enfermedad, que diezma al ganado, no era otra sino la rabia, conocida hace milenios en el antiguo continente, pero que en este caso era transmitida por murciélagos hematófagos, además de perros, lobos o zorros.


    En México, entre 1944 y 1945, el doctor Téllez Girón (1944) demostró que la enfermedad, conocida también en nuestro país con los nombres de huila, tronchado o renguera (dependiendo de la región) era igual a la peste das cadeiras del Brasil, y que correspondía a la rabia ancestral, como había descrito Queiros Lima. ¿Quién iba a decir en aquellas épocas que actualmente, en los albores del siglo XXI, contamos con evidencias de que la rabia tiene su origen precisamente en los murciélagos, y que de ahí pasó a los carnívoros terrestres, los animales que se describieron primero como la raíz de este mal?


    Álvaro Aguilar Setién y Nidia Aréchiga

    ¿Cuál es la explicación de la enfermedad conocida como huila?

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