Razonamiento verbal

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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Identifique la opinión del autor a partir del texto.

    El sueño de Coleridge

    Un emperador mogol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio. [...]

    ¿Qué explicación preferiremos? Quienes de antemano rechazan lo sobrenatural (yo trato, siempre, de pertenecer a ese gremio) juzgarán que la historia de los dos sueños es una coincidencia, un dibujo trazado por el azar, como las formas de leones o de caballos que a veces configuran las nubes.

    Jorge Luis Borges

  • Lea el texto y responda.


    Los murciélagos, ¿héroes o villanos?


    En el siglo XIX y principios del XX, las grandes explotaciones (ranchos, estancias) de bovinos de Argentina, Brasil, México, Perú y Venezuela sufrían la pérdida de animales por una enfermedad que en Brasil llamaban peste das cadeiras, en México derriengue o derrengadera, y con otros nombres en distintos lugares. Los animales afectados por esta enfermedad fatal presentaban signos nerviosos como agitación, parálisis de los miembros posteriores que evolucionaba a parálisis generalizada, dificultad para respirar y deglutir, y respuesta exagerada a estímulos externos como luz, sonido, etcétera.


    Sin embargo, en aquella época no se conocía el origen de esta enfermedad. No fue sino hasta los años treinta del siglo XX que los estudios de investigadores latinoamericanos como Queiros Lima (1934), de Brasil, demostraron fehacientemente que esta enfermedad, que diezma al ganado, no era otra sino la rabia, conocida hace milenios en el antiguo continente, pero que en este caso era transmitida por murciélagos hematófagos, además de perros, lobos o zorros.


    En México, entre 1944 y 1945, el doctor Téllez Girón (1944) demostró que la enfermedad, conocida también en nuestro país con los nombres de huila, tronchado o renguera (dependiendo de la región) era igual a la peste das cadeiras del Brasil, y que correspondía a la rabia ancestral, como había descrito Queiros Lima. ¿Quién iba a decir en aquellas épocas que actualmente, en los albores del siglo XXI, contamos con evidencias de que la rabia tiene su origen precisamente en los murciélagos, y que de ahí pasó a los carnívoros terrestres, los animales que se describieron primero como la raíz de este mal?


    Álvaro Aguilar Setién y Nidia Aréchiga

    Identifique el resumen del texto.

  • Selecciona la opción cuyo significado es similar al de la palabra en negritas

    La probabilidad de una recesión internacional ha dejado de ser una mera conjetura y se ha convertido en una eventualidad inminente.
  • Lea el texto y responda.


    Los griegos


    Alejandro avanzó luego tierra adentro, hacia Gordion, la capital de la antigua Frigia, cuatro siglos antes. En Gordion se le mostró “el nudo gordiano” y oyó la antigua profecía según la cual quien lograse desatarlo conquistaría toda Asia.

    “¿Es cierto? -preguntó-. Pues, entonces, lo desataré”. Y, sacando su espada, lo cortó. Desde entonces, la frase “cortar un nudo gordiano” se ha usado para referirse a una solución directa y violenta de lo que parecía una gran dificultad. [...]

    El gran ejército persa superaba muchas veces en número al pequeño ejército de Alejandro, pero el número aquí tenía poca importancia. La falange macedónica podía atravesar una cantidad de tropas sin inconveniente. Además, Darío estaba en la batalla y esto fue fatal, pues era de una increíble cobardía. [...]

    Darío, temblando aún, envió embajadores para ofrecer a Alejandro toda Asia Menor y una gran suma de dinero si aceptaba la paz. Al oír la oferta, Parmenio dijo: “Si yo fuera Alejandro, aceptaría”. Y Alejandro, despreciativamente, respondió: “Y yo también, si fuera Parmenio”.


    Isaac Asimov

    ¿Cuál es el origen del nombre nudo gordiano?

  • Lea el poema y responda.


    Soneto


    Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba
    como en tu rostro y tus acciones vía
    que con palabras no te persuadía,
    que el corazón me vieses deseaba;
    Y amor, que mis intentos ayudaba,
    venció lo que imposible parecía,
    pues entre el llanto, que el dolor vertía,
    el corazón deshecho estilaba.
    Baste ya de rigores, mi bien, baste;
    no te atormenten más celos tiranos,
    ni el vil recelo tu quietud contraste
    con sombras necias, con indicios vanos,
    pues ya en líquido humor viste y tocaste
    mi corazón deshecho entre tus manos.


    Sor Juana Inés de la Cruz


    ¿Cuál es el significado de la palabra “corazón” en el poema?