Razonamiento verbal

  • Ejercicio

En este intento has obtenido

0

Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Selecciona la opción que sustituya con un SINÓNIMO la palabra en mayúsculas.

    Los juicios que emitió eran DISPARATADOS
  • Lee el texto y responde la pregunta.

    Este cuento nos lleva a la conclusión de que
  • Lea el texto y responda.


    Los griegos


    Alejandro avanzó luego tierra adentro, hacia Gordion, la capital de la antigua Frigia, cuatro siglos antes. En Gordion se le mostró “el nudo gordiano” y oyó la antigua profecía según la cual quien lograse desatarlo conquistaría toda Asia.

    “¿Es cierto? -preguntó-. Pues, entonces, lo desataré”. Y, sacando su espada, lo cortó. Desde entonces, la frase “cortar un nudo gordiano” se ha usado para referirse a una solución directa y violenta de lo que parecía una gran dificultad. [...]

    El gran ejército persa superaba muchas veces en número al pequeño ejército de Alejandro, pero el número aquí tenía poca importancia. La falange macedónica podía atravesar una cantidad de tropas sin inconveniente. Además, Darío estaba en la batalla y esto fue fatal, pues era de una increíble cobardía. [...]

    Darío, temblando aún, envió embajadores para ofrecer a Alejandro toda Asia Menor y una gran suma de dinero si aceptaba la paz. Al oír la oferta, Parmenio dijo: “Si yo fuera Alejandro, aceptaría”. Y Alejandro, despreciativamente, respondió: “Y yo también, si fuera Parmenio”.


    Isaac Asimov

    Con base en la lectura, identifique el sentido que tiene la expresión “nudo gordiano” en la actualidad.

  • Lea el texto y responda.


    Los griegos


    Durante la Edad Micénica, las armas se hacían con la aleación de cobre y estaño que llamamos bronce. Los héroes de La Ilíada arrojaban lanzas con puntas de bronce contra escudos de bronce y esgrimían espadas de bronce, según la cuidadosa descripción de Homero. El bronce era a la sazón el metal más duro del que disponían los griegos, y el período en que se usó en la guerra es llamado la Edad de Bronce.


    El hierro era conocido por entonces y los hombres comprendieron que se lo podía tratar de tal modo que fuera más duro que el bronce. Pero no se conocían métodos para obtener hierro de los minerales que lo contenían, de manera que el único hierro disponible provenía del ocasional hallazgo de hierro metálico en la forma de un meteorito. Por eso, los micénicos lo consideraban un metal precioso.


    Isaac Asimov

    Seleccione las ideas secundarias del texto de Isaac Asimov.



    1. El bronce era el metal más duro del que disponían los griegos

    2. Comprendieron que el hierro podría ser más duro que el bronce

    3. Las armas se hacían con la aleación de cobre y estaño

    4. El único hierro disponible provenía en la forma de un meteorito



  • Identifique cómo describe el autor al cerebro humano.


    Arte y ciencia


    El cerebro humano es una máquina de ordenar el mundo. Entre la ensalada de sensaciones que recibe de los sentidos, el cerebro escoge sólo unos cuantos detalles para someterlos al análisis de la conciencia. Con esos detalles construye una imagen coherente de la realidad que nos permite actuar: esquivar peligros, procurarnos beneficios y placeres; en general, sobrevivir. La extraordinaria capacidad humana para desmenuzar el mundo, encontrarle sentido y anticipar vicisitudes -capacidad que tienen otros animales, pero menos desarrollada- fue la única arma que tuvieron nuestros antepasados primitivos para sobrevivir en un entorno poblado de depredadores más feroces y más fuertes que ellos. Todos hemos heredado esa capacidad.


    De modo que cada cabeza es un mundo, pero sólo en los detalles superficiales. En el fondo, todos pensamos igual, y sería de esperarse que se note. El biólogo estadounidense Edward O. Wilson señala que, puesto que toda la cultura humana tiene como origen el cerebro, las fuentes de todo lo que hacemos habría que buscarlas en el funcionamiento de ese órgano. El origen común del arte y la ciencia, según Wilson y otros, está en la capacidad del cerebro de imponer orden en el caos de la experiencia, y en el placer que nos produce ejercitar esta función.


    Sergio de Régules