Razonamiento verbal

  • Ejercicio

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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Lea el texto y responda.

    Pregunta
  • Identifique la conclusión del siguiente texto, referente al hecho estético.

    La muralla y los libros

    La música, los estados de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético.

    Jorge Luis Borges

  • Lea el siguiente texto y responda.

    El pulgar del panda

    El mundo de los objetos puede ser ordenado según una jerarquía de niveles ascendentes, de cajas dentro de cajas. De los átomos a las moléculas constituidas por átomos, a los cristales formados por moléculas a los minerales, las rocas, la Tierra, el sistema solar, la galaxia hecha de estrellas y el universo de galaxias. A diferentes niveles operan fuerzas diferentes. Las rocas caen por la fuerza de la gravedad, pero a nivel atómico y molecular, la gravedad es tan débil que los cálculos normales la ignoran.

    La vida también opera en muchos niveles, y cada uno de ellos desempeña su papel en el proceso evolutivo. Consideremos tres grandes niveles: los genes, los organismos y las especies. Los genes son los planos de los organismos; los organismos son los elementos de construcción de las especies. La evolución requiere de variación, ya que la selección natural no puede operar sin una amplia serie de alternativas. La mutación es el motivo último de la variación, y las unidades de variación son los genes. Las unidades de selección son los organismos. Pero los individuos no evolucionan: tan sólo pueden crecer, reproducirse y morir. El cambio evolutivo se produce en grupos de organismos interactivos; las especies son la unidad de evolución.

    Stephen Jay Gould

    Identifique el hecho que se deduce de la lectura de Stephen Jay Gould.

  • Lea el texto y responda.


    Los murciélagos, ¿héroes o villanos?


    En el siglo XIX y principios del XX, las grandes explotaciones (ranchos, estancias) de bovinos de Argentina, Brasil, México, Perú y Venezuela sufrían la pérdida de animales por una enfermedad que en Brasil llamaban peste das cadeiras, en México derriengue o derrengadera, y con otros nombres en distintos lugares. Los animales afectados por esta enfermedad fatal presentaban signos nerviosos como agitación, parálisis de los miembros posteriores que evolucionaba a parálisis generalizada, dificultad para respirar y deglutir, y respuesta exagerada a estímulos externos como luz, sonido, etcétera.


    Sin embargo, en aquella época no se conocía el origen de esta enfermedad. No fue sino hasta los años treinta del siglo XX que los estudios de investigadores latinoamericanos como Queiros Lima (1934), de Brasil, demostraron fehacientemente que esta enfermedad, que diezma al ganado, no era otra sino la rabia, conocida hace milenios en el antiguo continente, pero que en este caso era transmitida por murciélagos hematófagos, además de perros, lobos o zorros.


    En México, entre 1944 y 1945, el doctor Téllez Girón (1944) demostró que la enfermedad, conocida también en nuestro país con los nombres de huila, tronchado o renguera (dependiendo de la región) era igual a la peste das cadeiras del Brasil, y que correspondía a la rabia ancestral, como había descrito Queiros Lima. ¿Quién iba a decir en aquellas épocas que actualmente, en los albores del siglo XXI, contamos con evidencias de que la rabia tiene su origen precisamente en los murciélagos, y que de ahí pasó a los carnívoros terrestres, los animales que se describieron primero como la raíz de este mal?


    Álvaro Aguilar Setién y Nidia Aréchiga

    ¿Cuál es la explicación de la enfermedad conocida como huila?

  • Lea el poema y responda.

    Soneto


    Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba
    como en tu rostro y tus acciones vía
    que con palabras no te persuadía,
    que el corazón me vieses deseaba;
    Y amor, que mis intentos ayudaba,
    venció lo que imposible parecía,
    pues entre el llanto, que el dolor vertía,
    el corazón deshecho destilaba.
    Baste ya de rigores, mi bien, baste;
    no te atormenten más celos tiranos,
    ni el vil recelo tu quietud contraste
    con sombras necias, con indicios vanos,
    pues ya en líquido humor viste y tocaste
    mi corazón deshecho entre tus manos.


    Sor Juana Inés de la Cruz


    ¿Cuál es la actitud del interlocutor a quien se dirige el poema?