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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.
Relacione las artes con sus géneros.
Ordene la secuencia de acontecimientos.
Identifique la idea secundaria del texto.
Una de las primeras formas en que el ser humano buscó entender el complejo proceso que llamamos vida, fue recolectar y clasificar especímenes, con el fin de organizar y estudiar la diversidad de los millones de organismos que habitan nuestro planeta. Sabemos, por ejemplo, que las culturas prehispánicas tenían sistemas de clasificación propios muy desarrollados; de hecho hay historiadores que afirman que los mexicas eran capaces de catalogar como diferentes a familias de plantas tan semejantes en apariencia que los autores europeos las distinguieron hasta siglos después.
En Tenochtitlan hubo espléndidos jardines botánicos, como los de Chapultepec, el Peñón, Atlixco y Oaxtepec. Este último fue el más famoso, porque después de la conquista, se instaló en él un hospital que aprovechaba sus plantas medicinales.
El conocimiento que nuestros antepasados tuvieron de los animales puede apreciarse en la nomenclatura precisa con la que los designaron y en la fidelidad de las representaciones zoomorfas que hay, por ejemplo, en los códices mayas.
Lea el texto y responda.
Planeta simbiótico
La simbiosis, el sistema en el cual miembros de especies diferentes viven en contacto físico, es un concepto arcano, un término biológico especializado que nos sorprende. Esto se debe a lo poco conscientes que somos de su abundancia. No son sólo nuestras pestañas e intestinos los que están abarrotados de simbiontes animales y bacterianos; si uno mira en su jardín o en el parque del vecindario los simbiontes quizá no sean obvios pero están omnipresentes. El trébol y la vicia, dos hierbas comunes, tienen bolitas en sus raíces. Son bacterias fijadoras de nitrógeno esenciales para su sano crecimiento en suelos pobres en este elemento. Tomemos después los árboles, el arce, el roble y el nogal americano; entretejidos en sus raíces hay del orden de trescientos hongos simbiontes diferentes: las micorrizas que nosotros podemos observar en forma de setas. O contemplemos un perro, normalmente incapaz de percatarse de los gusanos simbióticos que viven en sus intestinos. Somos simbiontes sobre un planeta simbiótico y, si nos fijamos, podemos encontrar simbiosis por todas partes. El contacto físico es un requisito imprescindible para muchos tipos de vida diferentes.
Lynn Margulis
¿Qué son los simbiontes?
Responde la pregunta.
-¿De dónde sacas tus cuentos?-Del pozo.-¿Del pozo?-Sí, del pozo. Del fondo del pozo. Están revueltos con el agua, con las ranas y con las estrellas; pero hay que saber sacarlos...El contador de cuentos guarda un silencio de enigma. Sentado sobre los adobes de la barda y balanceando al aire sus piernas de barro, mira de reojo a “la preguntona”."La preguntona" es una niñita frágil, como de cera blanca: y crédula.El contador de cuentos sabe la importancia que sus embustes le han ganado entre la chiquillería de Palo Verde. Al final de los días, cuando empieza a parpadear la tarde, él se sienta en la barda que marca una raya paralela entre la milpa y el camino. Allí van todos los niños del pueblo a embaucarse con el milagro de su fantasía, plagada de campanas, de príncipes malos y de mendigos santos; de coyotes, de nahuales y de brujas.-Sabes- dice, como haciendo a “la preguntona” la merced de confiarle un secreto-. El pozo dice sus cuentos en las noches.Cuando hay luna es cuando se pueden sacar los más bonitos.-¿Y cómo los sacas?-¡Pues… nada! Me siento en el brocal y meto la cabeza dentro. Allí me estoy quietecito, mirando para abajo y escuchando, escuchando. Luego de estar así un rato puedo oír lo que el pozo dice…El auditorio contiene la respiración para que no se escape ni una sola de las palabras que el embustero hilvana.
Carmen Báez
El texto relata una historia en la que...
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