Razonamiento verbal

  • Ejercicio

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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Lea el texto y responda.


    Los griegos


    Alejandro avanzó luego tierra adentro, hacia Gordion, la capital de la antigua Frigia, cuatro siglos antes. En Gordion se le mostró “el nudo gordiano” y oyó la antigua profecía según la cual quien lograse desatarlo conquistaría toda Asia.

    “¿Es cierto? -preguntó-. Pues, entonces, lo desataré”. Y, sacando su espada, lo cortó. Desde entonces, la frase “cortar un nudo gordiano” se ha usado para referirse a una solución directa y violenta de lo que parecía una gran dificultad. [...]

    El gran ejército persa superaba muchas veces en número al pequeño ejército de Alejandro, pero el número aquí tenía poca importancia. La falange macedónica podía atravesar una cantidad de tropas sin inconveniente. Además, Darío estaba en la batalla y esto fue fatal, pues era de una increíble cobardía. [...]

    Darío, temblando aún, envió embajadores para ofrecer a Alejandro toda Asia Menor y una gran suma de dinero si aceptaba la paz. Al oír la oferta, Parmenio dijo: “Si yo fuera Alejandro, aceptaría”. Y Alejandro, despreciativamente, respondió: “Y yo también, si fuera Parmenio”.


    Isaac Asimov

    Identifique las características del carácter de Alejandro a partir del texto.

  • Lea el texto y responda.


    La quimera del oro


    Mientras descendían por el ribazo cojeando dolorosamente sucedió que el hombre que iba en cabeza se tambaleó entre el caos de rocas. Los dos estaban fatigados y débiles; sus rostros contraídos tenían aquella expresión de paciencia que confieren las privaciones largo tiempo soportadas. Iban pesadamente cargados, sujetas a sus hombros colgaban unas correas; otras correas pasaban sobre su frente y les ayudaban a sostener el fardo. Cada uno de los dos hombres llevaba un rifle y caminaba encorvado; los hombros hacia adelante, la cabeza inclinada, la vista clavada en el suelo.


    —Me gustaría tener un par de los cartuchos que perdimos en nuestro escondrijo dijo el segundo hombre.


    Su voz era inexpresiva. El otro no contestó.


    Cruzaban ahora —el que había hablado pegado a los talones del otro— la corriente que espumeaba, lechosa, entre las rocas. No se habían quitado las botas, puesto que el agua estaba helada hasta el punto de que les dolían los tobillos y sus pies se entumecían. En algunos lugares el agua discurría contra sus rodillas y los dos vacilaban buscando dónde asentar el pie.


    Jack London

    ¿Cuál es el ambiente en el que caminan los dos hombres en la lectura de Jack London?

  • Identifique las palabras que establecen una relación de causa y efecto.

  • Completa la ANALOGÍA

    AGUA es a SED como MEDICINA es a
  • Reactivo liberado en las guías de examen 2019 de la COMIPEMS, UNAM y CENEVAL; con autorización de uso sin fines de lucro en pruebat.org


  • Identifique cómo describe el autor al cerebro humano.


    Arte y ciencia


    El cerebro humano es una máquina de ordenar el mundo. Entre la ensalada de sensaciones que recibe de los sentidos, el cerebro escoge sólo unos cuantos detalles para someterlos al análisis de la conciencia. Con esos detalles construye una imagen coherente de la realidad que nos permite actuar: esquivar peligros, procurarnos beneficios y placeres; en general, sobrevivir. La extraordinaria capacidad humana para desmenuzar el mundo, encontrarle sentido y anticipar vicisitudes -capacidad que tienen otros animales, pero menos desarrollada- fue la única arma que tuvieron nuestros antepasados primitivos para sobrevivir en un entorno poblado de depredadores más feroces y más fuertes que ellos. Todos hemos heredado esa capacidad.


    De modo que cada cabeza es un mundo, pero sólo en los detalles superficiales. En el fondo, todos pensamos igual, y sería de esperarse que se note. El biólogo estadounidense Edward O. Wilson señala que, puesto que toda la cultura humana tiene como origen el cerebro, las fuentes de todo lo que hacemos habría que buscarlas en el funcionamiento de ese órgano. El origen común del arte y la ciencia, según Wilson y otros, está en la capacidad del cerebro de imponer orden en el caos de la experiencia, y en el placer que nos produce ejercitar esta función.


    Sergio de Régules